El envejecimiento
es un proceso normal que se inicia con la concepción y termina con la muerte.
Durante los períodos de crecimiento, los procesos anabólicos exceden a los
catabólicos. Una vez que el cuerpo llega a la madurez fisiológica el índice
catabólico o los cambios degenerativos son mayores que el índice anabólico de
regeneración celular.
Hay Alteraciones que influyen en las necesidades en el adulto mayor como
la composición del organismo, la masa ósea o los cambios fisiológicos. Así los procesos antioxidativos
se hacen más lentos, los cambios en la secreción de hormonas tienen efectos
pronunciados sobre la nutrición celular y la respuesta al estrés. Las variaciones que ocurren en los hábitos de
vida con el paso del tiempo tienden al sedentarismo lo que contribuye también a
reducir el consumo energético por actividad física.

El máximo
riesgo en los ancianos deriva del consumo inadecuado de los siguientes
nutrimentos: proteínas, riboflavina, folato, vitamina B12, vitamina B6,
vitamina C, zinc y carotenoides, como luteína y la zexantina. Las variaciones de hábitos y estilo de vida
que ponen en riesgo el estado nutricio son los siguientes: factores
socioeconómicos, afecciones físicas y mentales.
Existen patologías y deficiencias
frecuentes que influyen en el estado nutricio del anciano citando así a la obesidad, la osteoporosis, la osteomalacia, la anemia por deficiencia de hierro, etc.
En la vejez
como en otras edades, debe procurarse que la dieta: Contenga alimentos
variados, que evite excesos de grasas saturadas y colesterol, que incluya una
cantidad suficiente de fibra y que no contenga cantidades excesivas de sodio y
azúcares refinados.
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